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miércoles, 13 de noviembre de 2013

Famosos con gatos

Marlon Brando
Julio Cortazar
Kurt Cobain
Marilyn Monroe



domingo, 10 de noviembre de 2013

Os presento a mis cinco gatos: dos gatas y tres gatos.

Connor (el de la derecha) y Odin

Sasi (la tricolor), Peki (la negrita), Connor y Odin


Sasi y Peki, cuando eran pequeñas
Misune, el benjamin

Connor y Odin

A Narita (24 de Julio de 2012)





Una foto de mi gatita, Narita, cuando era pequeña. Nos dejó ayer. Aún no había cumplido 5 años. La encontramos encima de una rueda en un coche aparcado en la calle; estaba famélica, asustada y sucia. La recogimos y nos dio muchas alegrías aunque también alguna trastada. Era juguetona y mimosita, aunque un poco sibarita para comer.

Un curioso artículo: La energía de los gatos

LA ENERGÍA DE LOS GATOS

Según la revista Gatomia, los gatos no son cualquier mascota. Si bien el perro se considera el mejor amigo del hombre, según esta revista, los gatos realizan un acto muy noble con sus dueños ya que al tener una conexión con el mundo mágico, actúan como protectores en el mundo energético.

A pesar de lo flojos que pueden parecer los gatos cuando están durmiendo, esta revista señala que es en esos momentos cuando los mininos se encuentran limpiando tu casa de las malas energías, filtrándolas y transformándolas en buenas.

En ocasiones los gatos se van a un rincón de la casa y maúllan sin motivo alguno. Obviamente en parte lo hacen para llamar la atención, como cualquier otra mascota, pero en realidad estarían dando una especie de señal para avisar que la calidad de la energía en ese espacio necesita mejorar.

Cuando el ambiente se encuentra demasiado cargado, nuestro gato puede enfermar debido al gran esfuerzo que ha tenido que realizar para poder limpiarlo. Todo lo que puede afectarnos a nosotros y hacernos sentir mal queda en el espacio donde convivimos y esto es parte también de lo que él atrae.

Supongo que has notado lo mucho que les gusta a los gatos dormir junto a nosotros. Esto es, según Gatomia, porque cuando soñamos viajamos a una nueva dimensión sin tiempo ni espacio, en la que nuestro cuerpo astral se separa de nuestro cuerpo físico y el gato suele acompañarnos en este proceso,protegiéndonos.

Aquellas personas que aman los gatos, saben que el amor de un gato es único. Ellos nos enseñan a amar. Ellos aman libremente, sin sumisión alguna, respetando el arbitrio ajeno y las diferencias existentes. Por esta razón, es que equivocadamente muchos consideran al gato como una mascota interesada.

Dentro de la lógica del gato, primero debes conquistar su confianza. ¿Por qué debe confiar en alguien del que no sabe nada? Cuando ya tienes su confianza, tienes que aprender a respetarlo. Él te demostrará afecto cuando desee y no cuando tú se lo exijas, como sucede muchas veces con el perro, quienes ponen las “patas al fuego” por cualquier persona que le muestra un poco de afecto, sea verdadero o no.

Finalmente, mientras más armonía tengas en tu hogar, menos energía necesitará filtrar y su cansancio, por ende, será menor. Otra forma de evitar su sobrecarga es tener más de un gato para así repartir el trabajo entre lo dos. Por otro lado, fíjate en la actitud que tenga frente a las personas que van a tu casa. Este puede ayudarte a identificar cuando las personas traen malas energías.

Ten en cuenta que cuando un gato te busca es porque quiere ayudarte y a la vez, porque inconscientemente, tú lo llamaste. Hemos mirado al gato siempre desde una visión muy egocéntrica y “perrocéntrica”, por lo que durante mucho tiempo no hemos valorado a esta preciosa mascota que quizás -según todas estas teorías- sólo busca ayudarnos.

¿Y tú que crees?

Fuente: Mascotas.cl
http://pachnews.cl/?p=3328

sábado, 9 de noviembre de 2013

Los gatos en Egipto

En el Antiguo Egipto, los gatos eran considerados animales sagrados, pues estaban directamente asociados a la divinidad. Los egipcios creían que en el cuerpo de los gatos anidaba el espíritu de Bastet, una entidad buena y amable, diosa de la música y protectora de la Luna.

Tan respetada y querida era Bastet que se levantaron en su honor numerosos templos, como por ejemplo el de la necrópolis de Bubastis en el delta del Nilo. Por eso, los gatos tenían en el Antiguo Egipto una vida muy singular y un status social muy importante y encumbrado. Cuando un gato moría, toda la familia respetaba el luto porque eso era considerado una tragedia. Se rapaban las cejas en señal de dolor y luego el animal era embalsamado y enterrado en grandes panteones, considerándolo casi como un hijo directo.

La arqueología ha descubierto grandes cementerios, como del de Benni Hassan en 1890, donde se hallaron más de 300.000 gatos momificados. Lamentablemente la ignorancia del hombre “moderno” hizo que este descubrimiento fuera destruido completamente, provocando una pérdida histórica irreparable. Aunque parezca estúpido, los restos de estos animalitos se embarcaron en barcos hacia Inglaterra, donde se vendieron…como abono!.



Se han encontrado sarcófagos de madera o de piedra, donde las inscripciones dan cuenta de la historia del animal y los datos de su dueño. Matar un gato era considerado un delito gravísimo en Egipto y se castigaba con la pena de muerte, ya que a través de los ojos del pequeño felino, la diosa Bastet estaba siempre pendiente de la vida de los hombres y sus familias protegiéndolas de todo mal. Era tan grave que ni siquiera el faraón podía indultar al asesino.

Era tal el culto que se les rendía a los gatos, que cuenta la historia que en una oportunidad en que los persas al mando del rey Cambises (hijo de Ciro el Grande) atacaron a los egipcios, lo hicieron con gatos vivos en las manos, utilizándolos como defensa. Fueron 600 soldados con 600 gatos atados a sus escudos, mientras que las catapultas hacían volar dentro de la ciudad otros tantos felinos. El ejército egipcio, con Psamético III a la cabeza, no supo como contraatacar sin hacerles daño a los animales y prefirió rendirse sin ofrecer resistencia. Los persas tomaron la ciudad de Pelusio, en el año 500 A.C. caminando, sonriendo y con los gatos en la mano…

Heródoto, un historiador griego que vivió unos 450 años antes de Cristo, comenta que en su viaje por Egipto observó que las madres egipcias le cortaban el pelo a sus hijos y el peso en plata del pelo cortado estaba destinado a la compra de pescado para sus gatos. Otro autor griego, Diódoro de Sicilia, cuenta que en una oportunidad un soldado romano de las tropas de César, hacia el año 50 antes de Cristo, mató un gato por puro accidente.

Pese al temor enorme que le tenían los egipcios al ejército romano, el soldado fue linchado por una multitud, que no le importó las consecuencias que podría tener este suceso. Era tan grande el respeto y el amor por los gatos en Egipto, que cuando uno de ellos caía enfermo, recibía curas tan especiales como cualquier miembro de la familia. Los gatos eran la custodia de los campos de cereales del Nilo, controlando los roedores, mientras que en las casas mantenían a raya a las serpientes y ratones. Curiosamente, los egipcios no tenían nombre para esta especie animal. No le dieron un apelativo específico y simplemente lo identificaban por su onomatopeya: a los gatitos en Egipto se los conocía como los "mau".

Bastet


humor gatuno


El gato en el arte

Mujer con gato", (1875), de Pierre-Auguste Renoir


"Indolence", Frank Markham Skipworth (1884)
"The Prisoners", Daniel Merlin (1861-1933)